Carta a un Amor lejano:

29 11 2007

Los versos de Neruda inundan lentamente mi alma. “La noche esta estrellada i tu no estás conmigo”. Pero esta noche silenciosa, tranquila, eterna que llena cada rincón de mi ser no está estrellada ni en ella “Tiritan azul los astros a lo lejos”. La luna llena palpita llenando de luz i sombra la ciudad, las calles los rincones solitarios y no logra por más que intenta alcanzar también a mi alma cenicienta que sigue en la más profunda oscuridad esa en la que ni las sombras existen en la que la luz no tiene lugar. Neruda sigue: “El viento de la noche gira en el cielo y canta.” Pero en esta noche todo es silencio i quietud. Y sin embargo hoy después de tanto tiempo una extraña luz en la noche oscura un brillo que el ojo no ve pero que sin embargo mi corazón intuye perfectamente y vívidamente. “Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. “ Ahí está la explicación, la luz de tus ojos se refleja a pesar de la distancia en mi noche, en mi alma en mi corazón\coraza en mi dulce melancolía en mi amarga tristeza. “Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.” Aunque esta noche amor tu si estás conmigo aunque sea en la lejanía hoy puedo decir amor que estas aquí, cerca, tan cerca que casi puedo tocarte, sentirte, sentir que tu luz acaricia mi piel suavemente, levemente casi imperceptiblemente. Cierro los ojos para sentir el calor de tu luz y de repente mi boca susurra un “Te amo” i el poeta dice: “Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.” Y así te busca mi voz mi murmullo a pesar de la distancia y de los valles y los montes que hoy nos separan. Amor no cierres tus ojos hoy necesito sentir un poco mas de tu luz de tu brillo de tu gran ternura hoy mi alma te necesita un poco más que ayer porque hoy, ya no estás lejos hoy estás conmigo en esta habitación. Abrázame con tu luz porque: “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.”